Todo es muy divertido para la prensa. Estos chicos, la mayoría hijos de padres obreros y amas de casa analfabetas, se citan por internet para darse en la jeta en alguna plaza de la ciudad. Cómo usan la teconología para materializar sus pulsiones es un asunto digno de reflexión, oh sí, sí. Pero ya en la calle, no sabes si quieren romperte la cabeza porque les miraste mal o porque tu rigidez sexual los irrita. Ellos no quieren ser hombres, tampoco quieren ser mujeres. Tal vez eso es todo; tú eres alguien ya ¿Qué haces aquí?
Hasta la creatividad para el fraude entró en decadencia. Fin de los tiempos.com. I love you but let’s go.
Dijo que reconocía al tipo, pero se negó a seguir hablando. Pidió otra taza de café descafeinado. Chica rara.
Mira qué lunes tan hermoso para toparse con un psicópata. Pon el Times sobre tus muslos y mírate las manos. Eres luz, eres parte del universo. Eres un chupa vergas bilingüe. Por más que acumules millas y sellitos en tu pasaporte, seguirás matriculado de por vida en el liceo de tu mediocridad. Esa es la gracia de los nuestros, hoy, en nuestros días del chip de silicio.
El [Fin] del sol
Primer amor. Primera hamburguesa podrida. Primer pensamiento político. Primera pregunta al cielo. Primera decepción. En resumen.
No, no, no. No es gratuito. No te equivoques, amateur.
Nadie decide ser escritor, cariño. Te golpeas en la cabeza y ya está. Puede ocurrite en un bus. Los buses en esta ciudad son para enanos, así que te levantas seguro, lleno de confianza, pero te estrellas contra una lata caliente. Golpe seco. Esto le pasa a todo el mundo, piensas, avergonzado, pero luego te das cuenta de que hay una diferencia crucial: nunca te recuperas de ese golpe en la cabeza. Te ríes, para que los demás piensen que eres descomplicado y normal. Pero no puedes estar en paz contigo mismo. Estás atormentado, traumatizado, y nunca más podrás sonreír, de verdad.